Quiero definir mi estado,
Más no encuentro la palabra,
solo encuentro el gesto.
En mi retina una mirada, la tuya,
y en mi siléncio una voz...¡Tu voz!
Te has alojado en mi corazón
en el rincón más privilegiado.
Donde no hay nadie más, no importa nada, y el tiempo se detiene.
Comienzan los sentidos a brotar,
y me siento un pétalo no nato, un halo de vida,
un retrato que se alimenta de tu preséncia.
Sigo siendo la oruga envuelta en seda,
el germen que espera a ser fertilizado,
el vaso vacío preparado para ser llenado,
el continente ansioso por sentir su contenido...
Auséncia... Comienzo a sentir tu auséncia.
Mi boca se siléncia.
El milagro comienza.
Mis brotes van creciendo incontrolados,
y siento latidos nuevos que en pie me ponen,
los pétalos se abren, vivo, tomo forma y soy.
Estoy.
Ya me siento mariposa,
y mis alas se agitan juguetonas en tu auséncia,
buscando con sus ondas tu preséncia.
El germen fertiliza, se llena el vaso,
el contenido inunda el continente,
y lleno de sentido los vacíos.
Comienzan mis manos a dibujar palabras,
y marcan un ritmo sincopado de letras,
de tecleos que imponen notas musicales al siléncio...
Todo cobra otro matiz distinto que me resulta familiar.
¿Esto es amor? ...¡Es fuego!
Y te siento amigo, hermano, compañero,
unido de alguna forma a mí, antes incluso del pasado...
Silencio.
Ya regresas.
Ya siento tu paso aquí cercano.
Ya solo falta un día menos para volver a verte,
¡deseo tanto nuestro nuevo reencuentro!...
Y vuelvo a ser brote, apenas polen revoloteando.
Esperando...TE
Ber.